domingo, 27 de julio de 2008

DÍA 12: De fiesta en Hollywood

Justos de tiempo, como siempre en este país cuando se tarta de salir de fiesta, nos encaminamos hacia el apartamento de la hermana de Nina, donde habíamos quedado para beber los litros, pertrechados con las almohadas del hotel, toallas y trajebaños y la intención de dormir en el coche e irnos en cuanto saliese el sol a la playa a dormir el resto.

Como era de esperar, el taxi llegó antes de lo deseable y nos pilló con solo un par de cubatas en vena, pero por suerte el taxi que llegó era normal y habíamso pedido uno más grande (éramos cinco) así que volvimos para el apartamento a seguir con nuestra labor. Para cuando llegó el taxi bueno, unos quince minutos, ya andabamos bastante tocados así que abandonamos el campamento base rumbo a la discoteca Hollywood Highlands con los deberes hechos.

Después de pisar unas cuantas estrellas del cine subimos a la discoteca donde Javi hizo otra bilbainada de las suyas y pagó las cinco entradas (= 100$). Esto fue solo el comienzo, a partir de aquí la hemorragia fue imparable. A 12$ la copa de vodka-redbull y teniendo en cuenta de que si posabas la copa en la barra y te despistabas más de 30 segundos volaba (nos pasó un par de veces sí, ¡qué hijos de puta!...) os podéis imaginar que acabamos con telarañas en los bolsillos.

Como detalle positivo, a pesar de salirnos cara la noche, si tenemos en cuenta que la entrada costaba lo mismoq ue en la "fiesta del agua" de la discoteca de San Francisco, en esta fue lo que podíamos esperar de una discoteca: sin asiáticos, con alcohol, go-gos y tías buenas. ¡Ya era hora!
Antes de adelantar acontecimientos, sabed que estábamos con Nina y la hermana así que sumado a las dificultades intrínsecas de lo que viene a denominarse el lenguaje verbal, nos tocó hacer la táctica vasca de observar desde la barra al ganado.

Como buen sitio americano, tenía que tener sus normas raras, para muestra que no dejaban estar en la pista con la copa en la mano, supongo que es una estrategia para robar las copas de los pobres clientes despistados...

En fin, el caso es que entre copa y copa nos dieron las 3 o así que era la hora de cierre y al salir, con sensación de ser la 8 de la mañana, la sopresa fue encontrar por fin a Ignacio, que llevaba bastante tiempo desaparecido, rodeado de diez seguratas de los de 2x2. Resulta que había salido a fumar sobre las 2 y luego no le querían dejar entrar a pesar de tener el sello de la disco en la mano. Y así fue acaparando seguratas hasta tener a toda la seguridad de la disco pendientes de él.

Como somos gente VIP, en vez de bajar por las escaleras como el resto de mortales, un segurata se "ofreció a acompañarnos" en ascensor para bajarnos a la calle.

Y así fue la noche, nos había salido caro sí, pero al fin habíamos salido de fiesta en esta costa. Además al final acabamos durmiendo en el apartamento de la hermana de Nina así que nos ahorramos la tortículis de dormir en el coche.

1 comentario:

kalikate dijo...

menuda abrasada que llevais machotes..espero que tengais aftersun a tope....jijij