Una vez superado que no teníamos maletas y con el consuelo de no tener que cargalas pues nos fuimos para el hotel. Todo bien, la habitación con "camas" grandes y los baños muy limpios. A pesar de que decían que era muy pequeño, lo consideramos un acierto.
Después de una merecida ducha y con la ropa de emergencia, nos fuimos a hacer uan rutilla de la guía, la que va por la zona de Greenwich village. No había gran cosa que ver la verdad, era la típica ruta de "aquí vivió Pepito, muy-conocido-por-sus-familiares-pero-nosotros-no-tenemos-ni-p.idea-de-quién-es-así-que-no-nos-interesa". Lo mejor, que vimos un poco un torneo, tipo san juan, pero de baloncesto, con equipo de negratas contra blanquitos. Y para más flipas, detrás de la cancha, peña jugando a pelota-mano (ya la invasión pasa de asturias... ;-)). Conclusión que perdiéndonos un poco acabamos por la zona oeste y echamos una vista a New Jersey desde el río. Una cena de medio pollo cada uno y para la cama, no sin la pésima noticia de que las maletas aún no han llegado... CABRONES.
No hay comentarios:
Publicar un comentario