miércoles, 23 de julio de 2008

DIA 9: Golden Gate Bridge y pájara en el Montirolo

Después de comer alquilamos unas bicis y nos fuimos a recorrer el Golden State Park. Este parque, es la zona verde mas grande de la ciudad y cuenta entre otros atractivos con el Golden Gate Bridge. Ibamos parando cada 50 m para sacarnos fotos con el dichoso puente, que parecia cerca pero estaba lejos de cojones.


LLegamos justo debajo del primer pilar, donde se encuentra el Fort Point (Formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, que nunca tuvieron que usar) que no tenia mucho para ver, asi que de la misma, empezamos la ascensión por las breves pero duras (especialmente para los que no hacemos deporte) cuestas de Presidio. Tras un buen rato de subida, alli estaba, delante nuestro, el majestuoso Golden Gate con sus dos torres rojas. Tiene 4 carriles en cada sentido y una acera que solo se puede cruzar andando en un sentido (pero en bici en los 2). Tras un par de llamadas al telefono de Asistencia anti-suicidio : ) y sacarnos otro puñado de fotos, reanudamos la marcha. Al cruzar al otro lado esta Sausalito, que es el tipico pueblo marinero, con puerto deportivo y mogollon de restaurantes para marisquear (tipo Oriñon). Nosotros, en cambio, tiramos para la montaña, hacia Vista Point, que es desde donde mejores vistas se tienen del Golden Gate y la Bay Area de SF. Eso sí, si las cuestas anteriores eran medio duras, estan ya eran como subir a La Granja, pero en vaqueros, tras la palicilla anterior y tras las caminatas de los dias anteriores. Las vistas merecieron el esfuerzo, pero a mi me dio una pajara que me revento para el resto de la tarde.

Con el tiempo ya muy justo, enfilamos el puente otra vez hacia SF, para continuar viendo el parque: una pagoda china, un templo japones y una reserva de bufalos entre otras. Bueno, lo intentamos porque en cuanto volvimos a encontrarnos con cuestas, aquello fue como subir el Montirolo o el Tourmalet (Aupa Sastre!), no se acababan nunca. Estos aguantaban como titanes, pero yo, despues de 2 meses de rehabilitación sin casi andar, veía las estrellas. La pajara fue tan grande que no tenia nada de fuerza en las piernas, por lo que cada vez que habia que subir, me tenia que bajar de la bici. Viendo que ya no nos iba a dar tiempo a ver nada a mi ritmo, paramos en un monumento al Holocausto (con el pensador de Rubens en medio!) y nos tiramos a descansar. Aqui fue donde el grupo se separo, yo ya no estaba para muchos pedaleos y empecé a pensar en pillar un taxi. De repente apareció un autobus, y decidi acercarme a preguntar a ver si me llevaba. El tio me dijo que ok así que nos despedimos, porque estos querían volver viendo el parque y estaban mas o menos ok. Todo parecia solucionado, pero las gallinas estaban a punto de salir de nuevo. Estaba claro que no iba a ser tan facil, así que el conductor, tras cobrarme 2 $ (vale 1,5 pero no da cambios la maquina) me dice con el bus en marcha ya (y yo unico pasajero), que para ir al centro tengo que coger otro bus!. El muy hijoputa. Bueno, pues a los dos min de montarme ya me habia bajado en la primera parada, por lo menos con el nº de autobus correcto, el 38. Facil. No tanto. El hijoputa me habia dejado en la parada pero en sentido contrario, así que para cuando me quise dar cuenta estaba en Ocean Beach (si, la playa al Oeste de la ciudad, no se podia estar mas lejos del centro a no ser que me fuera nadando...). Otra vez el proceso de sacar la bici ( que van colocadas en la parte delantera del bus), con el caso en una mano, la peazo mochila, etc. Por fin llego el autobus 38 en el sentido centro. Alli estaba yo, con el caso puesto, la bici dando botes adelante, solo falto que se cayera delante del autobus, sintiendome rodeado de gallinas y boinas y con 6 $ menos, 3 buses x 1,5 $ mas 0,5 en cada uno de propina :(.

Total, que estos llegaron antes en bici (el Gym da sus frutos). Estuvieron dando vueltas por las zonas llanas (justo la costa), viendo SF por las partes menos turisticas de la ciudad.

Por fin, a las 21:30, tuvo lugar el reencuentro y pudimos devolver las bicis. Tras un dia así, decidimos darnos un homenaje y fuimos al puerto a cenar a todo lujo y en taxi para el hotel.

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