domingo, 27 de julio de 2008

DIA 11: Road Trip hacia LA

Después de soñar con los búfalos nos levantamos temprano con el largo viaje a Los Ángeles en el horizonte. El viaje iba a ser justillo porque teníamos que ver un par de cosas por el camino, así que sin más dilación pusimos rumbo a ver los dichosos búfalos.

Llegamos al Golden Gate park por tercera vez con la estrellita en el tomtom preparada, pero antes nos cruzamos con la zona de el 'chinesse pabillion', que después de dar no sé cuántas vueltas al lago, subir la montaña, preguntar a un chino y pasar la prueba de las zamburguesas de humor amarillo, llegamos a la pérgola fruto (nada de pabillion) del hermanamiento entre SF y Taipei. Después de la foto de rigor nos dirigimos hacia el pabellón japonés, que ese si que era más grande con jardines típicos y tal, pero no íbamos a pagar 4$ por entrar, así que ya por fin llegamos a los búfalos. El caso es que estaban lejos y no podemos garantizar que fueran búfalos reales o vacas cheposas con abrigos de bisón, pero nos fiaremos.

Saldada nuestra cuenta pendiente con los búfalos cogimos camino hacia San José, para hacernos unas fotillos en Silicon Valley con las empresas famosillas. Como somos un poco ceporros se nos olvidó mirar las direcciones y esto no es como Zamudio precisamente, las empresas pueden estar en cualquier lado de un área de por lo menos 200km^2, así que decidimos hacer una parada en Palo Alto que se supone que hay wifi por todo su área. Haber sí que había, pero con clave wpa, así que tuvimos que recurrir al robo de redes, dando vueltas por las calles hasta que encontramos una abierta. Una vez tomadas las direcciones de google, yahoo y microsoft, y de paso embutido para comer durante el viaje, nos dirigimos hacia la primera.



El resúmen que podemos ofrecer de google es que viven como dioses. Nada más colarnos (sí, colarnos porque allí iban todos con acreditación menos nosotros) nos encontramos a unos tíos jugando a voley playa en mitad del campus. Miramos un poco el complejo y vimos un pedazo gimnasio en uno de los edificios y a toda la peña comiendo en mesas al sol (eran las 12 o así, su hora de comer), con barbacoas y la leche, pero vamos, lo que no vimos en ningún momento fue estrés. Como no se podían visitar los edificios y ya era tarde, pasamos de ver el resto de sedes y poner rumbo ya a Los Ángeles.

Tras un leve debate y a pesar de que era ya un poco tarde, elegimos ir por la carretera de la costa en vez de por la 101, así que hicimos una primera parada en Monterrey donde nos metimos uan comilona a base de pavo y salchichas, a todo lujo. Abandonamos ya la zona 'civilizada' y nos internamos en la zona deshabitada. El paisaje bastante chulo, todo zona de acantilados, con algunas calas y muchas curvas. Hay que anotar que aquí las señales no son como en españa, si te dicen que la curva es de 25, no la des a 30 por que vas chirriando, pero como íbamos con algo de prisa los coches se acababan apartando a la cuneta para que les pasásemos. Lo más duro fue cuando quedando 1/4 de depósito decidimos llenarlo porque estábamos en Big Sur, en mitad de las nada, con un trasto 3.8 V6 de 12L/100 y sin cuánto podría quedar para la próxima gasolinera. Nos soplaron a 6,20$ el galón cuando lo normal es 4,30$, tenía razón Ignacio cuando dijo que era mejor haberlo llenado en San José, pero bueno oye, que nos sobra el dinero...



Después de estos 300km de carreteras sinuosas llegamos a San Luis Obispo y paramos en Pismo Beach que nos habían dicho que estaba chulo. La verdad que la zona era chula, con buena playa y ambiente surfero, eso sí, no había ninguna cabina de teléfonos en toda la zona. Al final encontramos una en una gasolinera y pudimos avisar al hotel de Los Ángeles de que llegaríamos de madrugada. Foto de rigor y a continuar el viaje.

Por el camino se nos fue haciendo de noche así que ya lo de ver las playas iba a estar difícil, pero nos quedaba la esperanza de ver las luces de alguna megafiesta playera. Paramos en Santa Bárbara a cenar y nos metímos en un campo de rugby donde estaban entrenando. Ahí mismo repetimos el menú de pavo y salchichas y tras ver que no había nada de ambiente por la zona decidimos continuar el viaje.

Pasamos por delante de Malibú, que la verdad es que toda esa zona tiene menos playa que brazomar con la marea subida, y vimos las luces del famoso muelle de Santa Mónica, así que como habíamos dicho que llegaríamos a las 2am pues a hacer otra paradita. Como no nos fiabamos de la gratuidad del parking hicimos un par de pirulas y aparacamos en una calle normal. El muelle estaba chulo aunque poca gente, pero a la entrada vimos un garito que había gente así que nos metimos a tomar unas cocacolas.



Habiendo visto ya que este no es un país muy fiestero, nos fuimos ya directos hacia el hotel de Long Beach. El hotel es el típico motel de las películas y está regido por una familia de indios (de La India). La habitación es bastante grande y tenemso nevera y microondas así que si obviamos las cucarachas, está bastante bien.

Increiblemente habíamos saldado el viaje sin ningún incidente, nuevo record que había que celebrar con un merecido sueño.

No hay comentarios: