Una vez ingeridas las calorías necesarias para continuar el día, nos metímos al metro porque ya éramos incapaces de bajar otras 10 calles a pie. Nos bajamos en Wall st y después de dar unos pases de pecho a un torito que había por allí, siguendo nuestra táctica de rodear mil veces sin encontar, por fin llegamos a la bolsa. Estaba rodeado de policía así que con más capacidad mental lo hubiesemos deducido antes, pero oye, le echaremos la culpa al jet lag ;-)
Dando vueltas por la zona que hay mucho edificios gubernamentales, paramos un rato a ver un concurso de músicos callejeros o algo así a la salida del metro y nos dirijimos hacia el boquete del WTC. Le dimos vuelta por dentro del World Financial Center y tiramos de la misma dirección al puente de Brooklyn.
Llegamos al puerto desde donde se ve el puente y enseguida se nos quitaron las ganas de cruzarlo... así que nos quedamos un ratillo por allí que había ambiente y actuaciones en directo hasta que apretó el hambre y tocó otra vez encontrar algo para comer. Como allí no se veía nada apto para nuestros exquisitos paladares, al menos para el mío, decidimos coger el metro hasta le hotel y comer algo por allí, así que acabamos en el buffet del chino de al lado.
Aquí son mas listos y es buffet, pero al peso, o sea que hay que echar solo lo que vayas a comer, nada de desperdiciar. Cuánto les queda por aprender a los chinos españoles...
Ahhh!! vimos la famosa maquinita de la pelicula de Big, de Tom Hanks y por supuesto nos hicimos una fotito para ver si realmente crecemos de una vez jeje.
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