domingo, 3 de agosto de 2008

DÍA 20: El largo viaje de vuelta

Empezamos ya muy temrano con el viaje a NY a las 7 de la mañana y tras tenr que quitar algo de peso de la maleta (1kg de 15, puta peña estricta) nos embarcamos en el avión. Nos tocó desperdigados y la verdad es que se hizo largo. A Javi le tocó sufrir a una pareja de negros tuneados que casi no entraban en el asiento, tanto fue así que al de un rato una azafata le ofreció cambiarle de sitio para que no se ahogase xD. En fin, que la final llegamos a NY, e incluso nos dieron las maletas. Como éramos unos expertos ya en el JFK intentamos indicarles a dos tipos como ir al metro desde el airtren en el que estábamos, pero después de decirles que este era uno circular que iba por todas las terminales y que tenían que coger el del otro andén, creemos que se volvieron a meter al que no era... en fin, nosotros lo intentamos.

De la misma fuimos a la zona de "restaurantes" para comer algo y quien dice algo dice pura supervivencia porque seguíamos en EE.UU. y la comida seguía siendo una lotería. Intentamos coger wifi en unos enchufes que había allí para cargar los portátiles y eso, pero no había manera, todas las redes eran de pago o basadas en publicidad que luego no funcionaba y tal, así que nos dio rápidamente la hora de facturar y tras el autochecking, en el control de equipaje de mano, ya me hicieron sacar el subwoofer para echarle un vistazo, pero luego me lo devolvieron y no hubo más problemas. Gastamos el último tiempo de espera a comprar algunos regalillos que quedaban pendientes (a precio de oro) y nos tocó embarcar.

Tras entrar con 45 minutos de retraso y miedo ya a perder en enlace en París, esta vez nos tocó un 747 con buena pinta. Luego no tenía ni pantalla en los reposacabezas, ni nada, así que una mierda. Por suerte el avión estaba medio vacío y en cuanto despegó nos fuimos Javi y yo a una fila en la que no había asientos delante para tener algo más de espacio. Esta vez se hizo más corto porque dormimos bastante rato, aunque acabamos con las rodillas destrozadas. Al que se le hizo duro fue a Ignacio, a parte de por las horas acumuladas por llevar más de las 10h sin fumar.

Una vez en el Charles De Gaulle y tras ir hasta la otra terminal, esta vez sin correr, nos pusimos a la larga cola para el control de equipajes de mano. A mí m volvieron a hacer sacar el subwoofer y el gabacho de mierda me dijo no sé qué de que era muy grande para llevarlo en la cabina. Mentira, porque entra en una mochililla y la gente lleva maletas 4 veces más grandes que mi mochila, así que tras no recibir más información que que no podía embarcar con eso m tocó ir a facturar la dichosa mochila. La jugada no era sencilla porque tras recorrer la terminal para alante y para atrás unas cuántas veces, al fin una azafata acertó a decirme que la número 14 estaba en el piso de abajo, sí, escondida en una esquina. Tras mirarme con cara rara el tío por querer facturar una mochililla me dirigí otra vez al control, ahor ala cola era más larga aún y ya andaba muy justo de tiempo. Por suerte pude meterme en una para pasajeros con menos de 20mins al embarque. No iba a acabar aquí porque la D74 también estaba a tomar porculo, escondida y en otra planta. Total que llegué 5 minutos antes de la hora de apertura y por fin montamos en el autobús con alas ese de Brit Air.

El viaje ya de solo dos horas era pan comido y además había gente de muy buen rollo en el avión, bastantes jóvenes, comentando las vacaciones. Total que llegamos a Loiu por fin y nos echámos unas risas cuando vimos como la maleta de Ignacio se caía de la cinta transportadora desde una altura de 2m e iba corriendo donde los tíos a decirles que la recogiesen y que tuviesen más cuidado.

Por suerte tras hacernos la típica jugada de esperar en la cinta que no era nos aparecieron todas las maletas sin mayores daños que los que ya tenían y nos pudimos ir en la furgo de Iván para nuestras rspectivas casas.

Y eso fue todo, hemos sobrevivido a la aventura aunque hemos vuelto sin un duro. Siempre nos quedará el pedregal.

DÍA 19: De resaca en Las Vegas y el autocastigo de ver lo que nos habíamos perdido

Bueno, tanto como resaca... más bien sueño. Para no variar nos levantamos tarde y recogimos un poco la habitación que tenía empapada la moqueta de la "destrucción" de la noche anterior... de la misma nos fuimos a la piscina a rehidratarnos un poco. Esta vez estábamos solos, se ve que la noche había sido dura para todos. Ignació no aguantó el calor y se acabó yendo a la habitación al rico aire acondicionado. Javi y yo nos quedamos ahí haciendo la fotosíntesis y lo que sería posteriormente el despelleje consecuente.

Llegó la hora española del hambre así que nos pusimos en marcha en busca de un sitio cercano donde habíamos visto anunciado, días atrás, un steak de NY con huevos fritos. Resultó que no estaba tan cerca, pero nada excesivo a pesar del cansancio acumulado. Aquí se produjo la situación curiosa de que Ignacio no podía fumar en la mesa pero sí a 2 metros en la barra. En cualquier caso nos comimos los filetes y nos quedamos muy a gusto por los 7$ que no costó.



La idea original era ir a ver los casinos o algo, pero la siesta tiraba más así que ahí nos fuimos otra vez a la habitación. Total que a lo tonto nos dieron las 7 y tras un debate decidimos salir otra vez a la noche. Era una jugada arriesgada porqu tníamso que pillar a la 4am un shuttle al aeropuerto, pero le plan era salir de tranqui y conseguir entrar a una discoteca a vr cuál es el ambinte real. Al final nos pusimos en marcha a ver si llegabamos a tiempo para el horario americano, pero ni con esas. Entre que fuimos otra vez al buffet del Sáhara y volvimos con litros comprados (esta vez solo 1L de bacardi) nos dieron ya las 10 en el hotel.



Lo que por el mediodia nos habían dicho que la limousina solo era hasta las 7, el chófer nos dijo que nos llevaba cuando quisiéramos a cambio de una "propina". Total que resultó que el tio trabajaba también para la discoteca LAX así que por 20$ cada uno nos dejaba allí, nos conseguía pases VIP y nos venía a buscar después, en principio ideal. Así stuvimos la noche hablando con un suizo que se estaba recorriendo el país (a esos sí que les sobra el dinero) y al final Javi se acabó bebiendo un chupito de una botella que había comprado que tenía pepitillas de oro "diluidas". Al final y tras un poco de retraso llegó la limousina, para entonces el marroquí del otro día se había apuntado también al plan y cuando entramos estaba ya petada de gente. Un calor infernal porque estaba el AA estropeado, pero resultó curioso el estar todos ahí en un sofá.

Tras dejarnos en el Luxor nos fuimos hacia la LAX y aquí nos dividimos porque nosotros fuimos para la cola directos y el resto subieron a un bar donde daban bebidas gratis (nosotros no teníamos tiempo). En la cola conocimos a unas tías de miami que nos dieron algo de bebida y algún que otro guiño, pero a la hora de entrar no se tomaban rehenes, cada uno a su guerra. A nosotros nos querían cobrar 20$ por entrar pero tras negociar Ignacio con el de la puerta y contarle la historia de la limousina y que nos teneíamos que ir en 1 hora nos dejó entrar gratis.

Aquello era ya otro mundo, parecía más ya lo de las películas, podríamos decir que allí la nota media era un 9 y con pinta de haber fiesta de la buena. Nos dimos una vuelta por la pista y después de tomarnos unos cacharros de 15$ grrr emprendimos la huida con rabia a coger la limo. El tio esta vez fue puntual y llegamos al hotel con un par de horas de margen. Horas que dedicamos a acabar de cerrar las maletas y a echar una minicabezada.

La sorpresa fue cuando no llegaba nunca el shuttle, tanto que al final acabó llevándonos uno del hotel al aeropuerto, eso así a precio de shuttle claro. Ya en el aeropuerto y como nos quedaba aún una hora me pasé por dollar.com a ver si por casualidad seguía le coche allí y dentro mis gafas, pero no hubo suerte así que a por el avión con las manos vacías.

DÍA 18: De fiesta por Las Vegas

Bueno pues al llegar al hotel tras la visita del gran cañon, nos dispusimos a darnos una duchita ya que estabamos de polvo hasta las narices, literalmente. De la ducha, ya un poco mas adecentados nos fuimos a dar un baño relajante a la piscina para intentar socializar un poco para la noche. Esto fue un poco mal ya que no hubo mucha gente para poder hablar. De todas formas estuvimos un buen rato en la piscina y otro tanto echando una siesta, así que nos dieron las mil, como siempre, tipico horario español para no perder las buenas costumbres. A eso de las 8 decidimos ir a buscar algo para cenar, vimos que en el Sahara había buffet por 6.99$ así que allá fuimos. Resultó que para conseguir el precio de 6.99$ había que sacarse una tarjeta del casino (si no eran 12$), pero era gratis así que después de ceder nuestros datos nos fuimos para el buffet aprobar un poco de todo. Tras degustar unos cuantos platos llegamos a la conclusión de que solo había cuatro platos aptos para nuestro paladar, pero menos da una piedra, así que nos llenamos bastante. Además, luego nos metimos también unos postres así que salimos ya bastante hinchados y muy tarde. De la misma nos metimos en una licorería y tras debatir acabamos cogiendo otra botella de 1,75 de bacardí para mezclar con cola y con limón.

Total, que llegamos como a las 10 al motel con hielos y todos y nos fuimos a las mesas donde suele estar la gente por la noche. Resultó que estaban dos del hotel jugando a lo que llamaban "ping pong beer" que viene a ser algo así como "el duro" de toda la vida solo que lanzando una pelota de ping pong. Aquí hay que reconocer que son más higiénicos porque cada vez que la pelota caía al suelo la enjuagaban en un vaso de agua, cosa que con el duro, de naturaleza sucia, es implanteable. Nosotros seguimos a nuestro ritmo hablando con la peña de allí, un marroquí, ingleses, alemanas, las del ping pong que eran de Alaska... y bebiendo y bebiendo nos dieron ya la 1 y nos empezamos a plantear que narices hacíamos allí, así que le dijimos al chorbo del hotel dónde podíamos ir y nos dijo que ya era muy tarde para ir a los clubs grrr. No le hicimos mucho caso y al final le sacamos que los mejores clubs eran el LAX y el Flamingo. Fuimos a la habitación a cambiarnos, y tras inundarla y destrozar un poco el mobiliario: futbolín, literas, etc nos cogimos un taxi que nos dejó en el Luxor (el de la pirámide) y comenzamos a buscar alguna discoteca o algo. Tras dar un par de vueltas tontas nos perdimos en la típica bifurcación que parece que va al mismo punto y no, Gil acabo por un lado y Javi y yo por el otro. Curiosamente, a pesar de volver para atrás, no volvimos a encontrarnos. Tras esta primera baja, Javi y yo nos dirigimos al Flamingo ya que nos habian dicho que la disco estaba abierta. Para conseguir llegar hasta allí, preguntamos a una chica que se iba ya para casa. Nos dijo que estaba cerca y fuimos con ella.



Al llegar allí descubrimos que estaba cerrada lo que acababa con la ultima esperanza de fiesta de esa noche. Entonces, Javi tiró de manual de supervivencia y lanzo la caña a ver que pasaba y bueno, desde fuera pareció tan fácil… Nada, que me quedé solo, sabiendo que Gil también andaba solo por otro lado de la ciudad, así que decidí volver al hotel. En buena hora, fueron 3-4 horas de caminata, incluyendo varias visitas a los casinos, salto de vallas (los muy cabrones de los casinos cierran las calles en sus esquinas), esquivación de putas, etc. Total, una noche que empezó bien y que acabó con cada uno por su lado. El Gil llegó media hora después, habiendo hecho un recorrido similar, con la particularidad de que además de putas le entró un maricón en coche, a lo que Gil casi le pota.. El Javi, que fue mas astuto y le sobra el dinero se vino en taxi (estaba justificado, teniendo en cuenta la compañía) y “durmió” a un par de habitaciones de distancia.

viernes, 1 de agosto de 2008

DÍA 18: El Gran Cañón en Quads

Habiendo dormido solo 3 horas nos levantamos para coger un bus a las 6:20. Ya casi la liamos porque tuve que volver a por el carnet de conducir (que al final no lo pidieron grr) y no teníamos claro en qué sitio nos tenía que recoger el autobús así que dimos la leche de vueltas y el perro del conductor se quería pirar. Al final sofocados llegamos ya al aeropuerto y nos separaron en grupos. Resultó que en nuestra excursión solo estábamos nosotros y una pareja de ingleses con su hija.

Cogimos un miniavión y tras sobrevolar Las Vegas empezó a girar y nos mosqueamos un poco. Ya cuando dijo que iba a aterrizar nos empezaron a salir las plumas de las gallinas, la boina y el acento soriano porque parecia que hubiésemos cogido la excursión de sobrevolar Las Vegas. Al final aterrizamso y nos dijo el piloto que un motor o iba bien y preferían volver y coger otro avión, así que tras media hora de espera hablando con los ingleses reemprendimos el vuelo hacia el Gran cañón.

Vimos desde el cielo lal presa Hoover, el lago, y parte del cañón. Finalmente aterrizamso en una minipista en mitad de la nada y nos condujeron en furgoneta a un rancho cercano. Allí tras enseñarnos un terrario nos aprovisionaron de cascos y gafas y emprendimos la ruta en quads. El camino pedregoso y polvoriento invitaba a hacer derrapillos y lo que pudieramos sin dar demasiado el cante para que no nos llamaran la atención. Por el camino nos pararon un par de veces para explicarnos que al lado teníamos un antiguo volcán y también detalles de las plantas y cactus que por allí viven.

Tras hacernso unas fotos al borde del cañón y reirnso unso de otros de la polvoreda que habíamos agarrado emprendimos el camino de vuelta, esta vez algo más kamikaze que ya teníamso más control de las motos. Aquí, el campeón Javi, en una de sus lanzadas se debió comer una piedra que casi revienta el quad, pero usando la tactica de derrapar, se levantaba suficiente polvo para que el monitor de atrás no viese nada.

Tras recorrer los 15km de vuelta llegamso al rancho y nos pusieron una hamburguesa que tenía buena pinta hasta que descubrimos que tenía salsa BBQ, argghh. Por no hace el feo nos la comimos, pero no nos hubiese importado nada dejarla en el plato y dedicarnos a comer zanahorias... La última tontería que se nos ocurrió fue jugar a volley mientras esperábamos el avión, pero en pocos minutos nos dimos cuenta de que bajo ese sol lo mejor que se peude hacer es estar a la sombra.

Finalmente llegó el avión y emprendimos el vuelo de vuelta. Este fue bastante más movido y fuimos todo el rato en turbulencias. Alguno que yo me se agarraba fuerte el asiento porque el avión no daba muy buenas sensaciones, sobretodo cuando aterrizamos de costado, suponemos que por el viento, pero no era una gran sensación verle hacer la aproximación así... En cualquier caso regresamos vivos al hotel, eso sí, llenos de polvo.

DÍA 17: Roadtrip a Las Vegas con visita a la presa Hoover

Tras rehacer las maletas y aprovisionarnos de comida y gasolina para el viaje, partimos hacia las 12 en dirección Las Vegas. De camino nos metimos durante unos kilómetros por la Ruta 66 para hacernos las fotos de rigor, bajo un Solazo de 38ºC, y volver a la autopista para continuar el viaje.

Después de cruzar el desierto de Mojave, llegó la hora de la comida y paramos en un pueblo en busca de sombra para meternos nuestros clásicos bocadillos ruteros de pavo y salchichas. Aquí ya hacía 41ºC y encima el pueblo resultó ser un super outlet y nosotros entre que somos compulsivos y qeu había aire acondicionado en las tiendas pues le dimos a la tarjeta de crédito hasta que nos dieron las 4:30 y decidimos salir pitando antes de arruinarnos del todo (nos quedó por ver un outlet surfero al otro lado) que ya íbamos pillados de tiempo.



Tras otras 3 horas de ruta empezamos a ver Las Vegas, pero nos desviamso hacia la presa Hoover a toda velocidad porque quedaba poco tiempo de Sol. El camino hacia la presa es muy chulo, con muchas curvas excavadas en la roca rojiza típica de Arizona. Lo que es la presa, bastante corta y con una buena altura eso sí. Quizás lo que más impresione es la de toneladas de agua que tiene que soportar después de ver el lago en su totalidad. También están haciendo un puente para una autopista muy cerca de la presa, lo que seguro que será una foto de postal en unos pocos meses.



Habiendo anochecido ya en la presa pusimos rumbo al hotel acojonados por lo cuchitril que sería teniendo en cuenta el precio tan bajo que tiene. Al llegar sorpresa, es un motel, pero muy chulo. Tiene piscina, barbacoa y servicio de limusina gratis. Como nos querían dar una habitación con dos camas queen, le pedimos algo con tres camas y al final estamos en otra con dos literas así que bastante bien.

Después de la ducha pertinente y la cena nos fuimos al aeropuerto a dejar ya el coche. Nos dio pena despedirnos de él después de tantos momentos juntos, claro que a mi me da más pena porque me olvidé las gafas de sol dentro... De la misma nos cogimos un taxi hacia el casino Treausure Island con la intención de volver andando hasta el motel. Entramos a echar un vistazo y nos dieron unos cupones descuentos para el bar así que fuimos a inspeccionar. Como no nos fiábamos del precio pedimos dos vodka-redbull (era 2x1) y nos clavaron 15$ así que ya vimos de que palo iban los jetas estos. En el bar no había demasiada gente la verdad y lo que parecía ser la discoteca estaba cerrada así que de la misma nos fuimos, Ya fuera nos dimos cuenta de que era tarde de narices y teníamso aún una hora de camino así que decidimos no parar en más casinos, solo para repostar agua, que al dia siguiente tocaba madrugar para el Gran Cañón.