Empezamos ya muy temrano con el viaje a NY a las 7 de la mañana y tras tenr que quitar algo de peso de la maleta (1kg de 15, puta peña estricta) nos embarcamos en el avión. Nos tocó desperdigados y la verdad es que se hizo largo. A Javi le tocó sufrir a una pareja de negros tuneados que casi no entraban en el asiento, tanto fue así que al de un rato una azafata le ofreció cambiarle de sitio para que no se ahogase xD. En fin, que la final llegamos a NY, e incluso nos dieron las maletas. Como éramos unos expertos ya en el JFK intentamos indicarles a dos tipos como ir al metro desde el airtren en el que estábamos, pero después de decirles que este era uno circular que iba por todas las terminales y que tenían que coger el del otro andén, creemos que se volvieron a meter al que no era... en fin, nosotros lo intentamos.De la misma fuimos a la zona de "restaurantes" para comer algo y quien dice algo dice pura supervivencia porque seguíamos en EE.UU. y la comida seguía siendo una lotería. Intentamos coger wifi en unos enchufes que había allí para cargar los portátiles y eso, pero no había manera, todas las redes eran de pago o basadas en publicidad que luego no funcionaba y tal, así que nos dio rápidamente la hora de facturar y tras el autochecking, en el control de equipaje de mano, ya me hicieron sacar el subwoofer para echarle un vistazo, pero luego me lo devolvieron y no hubo más problemas. Gastamos el último tiempo de espera a comprar algunos regalillos que quedaban pendientes (a precio de oro) y nos tocó embarcar.
Tras entrar con 45 minutos de retraso y miedo ya a perder en enlace en París, esta vez nos tocó un 747 con buena pinta. Luego no tenía ni pantalla en los reposacabezas, ni nada, así que una mierda. Por suerte el avión estaba medio vacío y en cuanto despegó nos fuimos Javi y yo a una fila en la que no había asientos delante para tener algo más de espacio. Esta vez se hizo más corto porque dormimos bastante rato, aunque acabamos con las rodillas destrozadas. Al que se le hizo duro fue a Ignacio, a parte de por las horas acumuladas por llevar más de las 10h sin fumar.
Una vez en el Charles De Gaulle y tras ir hasta la otra terminal, esta vez sin correr, nos pusimos a la larga cola para el control de equipajes de mano. A mí m volvieron a hacer sacar el subwoofer y el gabacho de mierda me dijo no sé qué de que era muy grande para llevarlo en la cabina. Mentira, porque entra en una mochililla y la gente lleva maletas 4 veces más grandes que mi mochila, así que tras no recibir más información que que no podía embarcar con eso m tocó ir a facturar la dichosa mochila. La jugada no era sencilla porque tras recorrer la terminal para alante y para atrás unas cuántas veces, al fin una azafata acertó a decirme que la número 14 estaba en el piso de abajo, sí, escondida en una esquina. Tras mirarme con cara rara el tío por querer facturar una mochililla me dirigí otra vez al control, ahor ala cola era más larga aún y ya andaba muy justo de tiempo. Por suerte pude meterme en una para pasajeros con menos de 20mins al embarque. No iba a acabar aquí porque la D74 también estaba a tomar porculo, escondida y en otra planta. Total que llegué 5 minutos antes de la hora de apertura y por fin montamos en el autobús con alas ese de Brit Air.
El viaje ya de solo dos horas era pan comido y además había gente de muy buen rollo en el avión, bastantes jóvenes, comentando las vacaciones. Total que llegamos a Loiu por fin y nos echámos unas risas cuando vimos como la maleta de Ignacio se caía de la cinta transportadora desde una altura de 2m e iba corriendo donde los tíos a decirles que la recogiesen y que tuviesen más cuidado.
Por suerte tras hacernos la típica jugada de esperar en la cinta que no era nos aparecieron todas las maletas sin mayores daños que los que ya tenían y nos pudimos ir en la furgo de Iván para nuestras rspectivas casas.
Y eso fue todo, hemos sobrevivido a la aventura aunque hemos vuelto sin un duro. Siempre nos quedará el pedregal.





