viernes, 1 de agosto de 2008

DÍA 18: El Gran Cañón en Quads

Habiendo dormido solo 3 horas nos levantamos para coger un bus a las 6:20. Ya casi la liamos porque tuve que volver a por el carnet de conducir (que al final no lo pidieron grr) y no teníamos claro en qué sitio nos tenía que recoger el autobús así que dimos la leche de vueltas y el perro del conductor se quería pirar. Al final sofocados llegamos ya al aeropuerto y nos separaron en grupos. Resultó que en nuestra excursión solo estábamos nosotros y una pareja de ingleses con su hija.

Cogimos un miniavión y tras sobrevolar Las Vegas empezó a girar y nos mosqueamos un poco. Ya cuando dijo que iba a aterrizar nos empezaron a salir las plumas de las gallinas, la boina y el acento soriano porque parecia que hubiésemos cogido la excursión de sobrevolar Las Vegas. Al final aterrizamso y nos dijo el piloto que un motor o iba bien y preferían volver y coger otro avión, así que tras media hora de espera hablando con los ingleses reemprendimos el vuelo hacia el Gran cañón.

Vimos desde el cielo lal presa Hoover, el lago, y parte del cañón. Finalmente aterrizamso en una minipista en mitad de la nada y nos condujeron en furgoneta a un rancho cercano. Allí tras enseñarnos un terrario nos aprovisionaron de cascos y gafas y emprendimos la ruta en quads. El camino pedregoso y polvoriento invitaba a hacer derrapillos y lo que pudieramos sin dar demasiado el cante para que no nos llamaran la atención. Por el camino nos pararon un par de veces para explicarnos que al lado teníamos un antiguo volcán y también detalles de las plantas y cactus que por allí viven.

Tras hacernso unas fotos al borde del cañón y reirnso unso de otros de la polvoreda que habíamos agarrado emprendimos el camino de vuelta, esta vez algo más kamikaze que ya teníamso más control de las motos. Aquí, el campeón Javi, en una de sus lanzadas se debió comer una piedra que casi revienta el quad, pero usando la tactica de derrapar, se levantaba suficiente polvo para que el monitor de atrás no viese nada.

Tras recorrer los 15km de vuelta llegamso al rancho y nos pusieron una hamburguesa que tenía buena pinta hasta que descubrimos que tenía salsa BBQ, argghh. Por no hace el feo nos la comimos, pero no nos hubiese importado nada dejarla en el plato y dedicarnos a comer zanahorias... La última tontería que se nos ocurrió fue jugar a volley mientras esperábamos el avión, pero en pocos minutos nos dimos cuenta de que bajo ese sol lo mejor que se peude hacer es estar a la sombra.

Finalmente llegó el avión y emprendimos el vuelo de vuelta. Este fue bastante más movido y fuimos todo el rato en turbulencias. Alguno que yo me se agarraba fuerte el asiento porque el avión no daba muy buenas sensaciones, sobretodo cuando aterrizamos de costado, suponemos que por el viento, pero no era una gran sensación verle hacer la aproximación así... En cualquier caso regresamos vivos al hotel, eso sí, llenos de polvo.

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