domingo, 3 de agosto de 2008

DÍA 18: De fiesta por Las Vegas

Bueno pues al llegar al hotel tras la visita del gran cañon, nos dispusimos a darnos una duchita ya que estabamos de polvo hasta las narices, literalmente. De la ducha, ya un poco mas adecentados nos fuimos a dar un baño relajante a la piscina para intentar socializar un poco para la noche. Esto fue un poco mal ya que no hubo mucha gente para poder hablar. De todas formas estuvimos un buen rato en la piscina y otro tanto echando una siesta, así que nos dieron las mil, como siempre, tipico horario español para no perder las buenas costumbres. A eso de las 8 decidimos ir a buscar algo para cenar, vimos que en el Sahara había buffet por 6.99$ así que allá fuimos. Resultó que para conseguir el precio de 6.99$ había que sacarse una tarjeta del casino (si no eran 12$), pero era gratis así que después de ceder nuestros datos nos fuimos para el buffet aprobar un poco de todo. Tras degustar unos cuantos platos llegamos a la conclusión de que solo había cuatro platos aptos para nuestro paladar, pero menos da una piedra, así que nos llenamos bastante. Además, luego nos metimos también unos postres así que salimos ya bastante hinchados y muy tarde. De la misma nos metimos en una licorería y tras debatir acabamos cogiendo otra botella de 1,75 de bacardí para mezclar con cola y con limón.

Total, que llegamos como a las 10 al motel con hielos y todos y nos fuimos a las mesas donde suele estar la gente por la noche. Resultó que estaban dos del hotel jugando a lo que llamaban "ping pong beer" que viene a ser algo así como "el duro" de toda la vida solo que lanzando una pelota de ping pong. Aquí hay que reconocer que son más higiénicos porque cada vez que la pelota caía al suelo la enjuagaban en un vaso de agua, cosa que con el duro, de naturaleza sucia, es implanteable. Nosotros seguimos a nuestro ritmo hablando con la peña de allí, un marroquí, ingleses, alemanas, las del ping pong que eran de Alaska... y bebiendo y bebiendo nos dieron ya la 1 y nos empezamos a plantear que narices hacíamos allí, así que le dijimos al chorbo del hotel dónde podíamos ir y nos dijo que ya era muy tarde para ir a los clubs grrr. No le hicimos mucho caso y al final le sacamos que los mejores clubs eran el LAX y el Flamingo. Fuimos a la habitación a cambiarnos, y tras inundarla y destrozar un poco el mobiliario: futbolín, literas, etc nos cogimos un taxi que nos dejó en el Luxor (el de la pirámide) y comenzamos a buscar alguna discoteca o algo. Tras dar un par de vueltas tontas nos perdimos en la típica bifurcación que parece que va al mismo punto y no, Gil acabo por un lado y Javi y yo por el otro. Curiosamente, a pesar de volver para atrás, no volvimos a encontrarnos. Tras esta primera baja, Javi y yo nos dirigimos al Flamingo ya que nos habian dicho que la disco estaba abierta. Para conseguir llegar hasta allí, preguntamos a una chica que se iba ya para casa. Nos dijo que estaba cerca y fuimos con ella.



Al llegar allí descubrimos que estaba cerrada lo que acababa con la ultima esperanza de fiesta de esa noche. Entonces, Javi tiró de manual de supervivencia y lanzo la caña a ver que pasaba y bueno, desde fuera pareció tan fácil… Nada, que me quedé solo, sabiendo que Gil también andaba solo por otro lado de la ciudad, así que decidí volver al hotel. En buena hora, fueron 3-4 horas de caminata, incluyendo varias visitas a los casinos, salto de vallas (los muy cabrones de los casinos cierran las calles en sus esquinas), esquivación de putas, etc. Total, una noche que empezó bien y que acabó con cada uno por su lado. El Gil llegó media hora después, habiendo hecho un recorrido similar, con la particularidad de que además de putas le entró un maricón en coche, a lo que Gil casi le pota.. El Javi, que fue mas astuto y le sobra el dinero se vino en taxi (estaba justificado, teniendo en cuenta la compañía) y “durmió” a un par de habitaciones de distancia.

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